Si aún no hallaste respuesta a esta pregunta, estás ignorando un problema de base que hasta no resolverse te dificultará alcanzar y mantener tu peso saludable: La ingesta descontrolada tiene un fuerte componente emocional

 

¿Qué relación tiene la comida con las emociones? 

 

A lo largo de la vida identificamos a la comida con diferentes estados emocionales:

  • Cuando niños, la alimentación procede de las personas que nos cuidan.De esta manera el alimento es protección, uno de los estados que más buscamos los humanos.
  • Mientras crecemos y en los diferentes grupos de que participamos, las celebraciones y momentos de conexión con otras personas están asociadas a alimentos y bebidas. 
  • Usamos alimentos como muestra de afecto cuando regalamos chocolates, dulces o invitamos a alguien especial a comer. 
  • Los alimentos que nos gustan suelen ser premios cuando nos portamos bien en la infancia y retirados cuando nos portamos mal.

Como ves, tenemos numerosas experiencias de gratificación asociadas a la comida. Ella nos remite al cuidado, el afecto, la conexión y la protección.  

 

Los alimentos estimulan a nuestro cerebro

Más allá de lo anterior, algunos alimentos poseen compuestos que activan determinados circuitos neuronales que producen sensación de recompensa, placer y bienestar. Estos alimentos nos hacen desearlos. Un ejemplo de ello puede ser el chocolate, que contiene triptófano y feniletilamina y nos produce sensación de bienestar. 

Al mismo tiempo el cerebro nos invita a repudiar sabores y aromas putrefactos a razón de una función adaptativa. 

Cuando las emociones nos devoran

En principio se puede decir que la alimentación emocional es algo habitual, propio de nuestra cultura y no necesariamente negativo. 

El problema empieza cuando la comida se usa como principal y hasta único modo de gestión emocional. Por ejemplo: una persona puede compartir una copa de vino con su familia en una cena especial o, puede tomar una botella de vino cada vez que se siente aburrido o ansioso buscando a través de la sustancia calmar ese estado emocional que no puede gestionar por sí mismo. Lo primero es una decisión mientras que lo segundo una conducta adictiva. Lo mismo ocurre con la comida. 

La ansiedad, en general, suele aparecer como un síntoma de que algo peligroso puede suceder, se trata de una señal de alerta, de anticipación ante la situación que hay que afrontar. Es natural y tiene una función adaptativa, que nos prepara para la acción.

Pero en ocasiones la ansiedad puede volverse patológica, aparecer en situaciones que no son racionalmente peligrosas y adquirir unas dimensiones que somos incapaces de gestionar. Frente a esto algunas personas encuentran la “vía de escape” a través de la comida, llegando incluso a ingerir sin control o a desarrollar otras conductas alimentarias que resulten de riesgo para su salud. 

La comida se convierte en una válvula de escape, para liberarnos de esa sensación momentánea que nos desborda, pero que conlleva complicaciones a medio y largo plazo tanto a nivel físico como psicológico.

Esto da cuenta de lo fundamental de revisar nuestras emociones a la hora de combatir la obesidad pues si no se resuelven estos patrones ni se desarrollan mecanismos de gestión emocional saludables, todos las mejoras en la disminución de peso correrán el riesgo de perderse.

 

Es necesario resolver los síntomas pero más aún combatir las bases del problema.

 

¿Cómo evitar que la ansiedad por comer te controle?

  • Reconocer que la comida está siendo un escape. Que hay un problema de gestión emocional y tal vez necesites ayuda para resolverlo. 
  • Escuchar al cuerpo para reconocer si cuando deseas comer tenés hambre o solo necesidad de sobrellevar emociones.

Cuando sentís esa enorme necesidad de comer preguntate: “Si me como una manzana ¿Se pasará esta sensación?” Si la respuesta es “no”, es ansiedad.

 

¿Cuándo es hambre?

 

Hambre Hambre emocional
Es una respuesta fisiológica del cuerpo para cubrir sus necesidades energéticas. Se activa por un estímulo interno o externo que produce determinada emoción en la persona.
Aparece gradualmente en función del nivel de reservas energéticas que tenga el cuerpo. Suele aparecer de golpe, incluso después de haber comido y sintiéndonos satisfechos.
Se siente saciedad luego de comer lo necesario. Cuesta definir el sentimiento de saciedad.
La sensación se experimenta en el estómago. Pueden ser experimentadas sensaciones en otras partes del cuerpo.

 

Una vez identificado el problema de base (la dificultad para gestionar las emociones), no podemos simplemente dejar de usar el mecanismo que usamos toda la vida para taparlo (comer) sin antes ir desarrollando nuevos patrones que nos permitan corregir poco a poco nuestras conductas.

Es esencial trabajar en la gestión emocional, conocernos y aprender a canalizar situaciones emocionalmente fuertes de manera saludable.

¿Necesitás ayuda? Contactanos.

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