En 1980, 1 de cada 10 personas tenía sobrepeso. Hoy 2 de cada 3.

En el mundo hay 600 millones de niños con más peso que el saludable y mueren cerca de 2.800.000 personas al año por obesidad y enfermedades asociadas.

En Argentina, 6 de cada 10 personas tienen exceso de peso y dado que los cambios necesarios no parecen suceder, se puede proyectar que para 2040, más del 80% de la población viva en esta situación..

Es el fenómeno de salud que nos está llevando a ser la primera generación que vivirá más que sus hijos y aun así el más ignorado. 

Subestimada por las personas que la padecen y los gobiernos, la obesidad se convirtió en epidemia.

La obesidad afecta a personas individuales pero sus causas tienen un importante componente social.

 

¿Qué ha pasado en el mundo que nos engorda?

Dos son los factores, sin aludir a sus causas profundas, que provocan el exceso de peso: ingerir mucho y gastar poco.

Esta combinación se ve estimulada por el estilo de vida moderno.

 

Comemos más y peor:

La OMS indica que “el cambio dietético mundial está orientado al aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos con abundantes grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables”.

La industria alimentaria ha evolucionado de modo tal que promueve los alimentos que más llaman nuestra atención, que más adictivos son y que más nos engordan: grasa, hidratos y sal.

A esto se suma el marketing. Justamente esos alimentos que llaman nuestra atención están acompañados por colores, volumen, diversión y son de fácil acceso en todos lados.

 

Estamos expuestos a cientos de estímulos publicitarios y esos son los alimentos que conocemos.

Hace 30 años teníamos almacenes y hoy supermercados. La evolución del almacén hacia el  supermercado es significativa mientras que las verdulerías siguen exactamente igual. 

La industria de los alimentos que nos engordan evoluciona y se hace gigante mientras que los alimentos saludables siguen siendo poco atractivos para la publicidad. Simplemente sabemos menos de ellos y son menos accesibles.

 

Nos movemos menos:

Por otra parte la OMS observa “una tendencia a la disminución de la actividad física debido al aumento de la naturaleza sedentaria de muchas actividades recreativas, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización”

Trabajamos sentados, utilizamos transporte, caminamos menos, las actividades cotidianas se automatizan en pos de la comodidad y reducción del tiempo empleado. 

Estamos más cómodos y también más gordos. En la cotidianeidad, cada vez necesitamos gastar menos calorías y por eso es urgente hallar el modo de movernos.

Incluso las actividades recreativas y los entretenimientos infantiles están conectados a una pantalla.

El mundo ha avanzado para darnos comodidad y para que perdamos menos tiempo en actividades que no nos suman. Aun así, nos presenta un gran desafío a la hora de tomar decisiones respecto de nuestra salud.

Estamos educados y super estimulados para comer mal y mucho. Comer mal y mucho es accesible, barato y variado mientras que las opciones de comida saludable no han evolucionado en ese sentido.

Por esto se hace preciso el empoderamiento, la conciencia y la comprensión de que tu cuerpo es el contenedor de tu vida. Sin cuerpo no hay vida y no podés permitir que la publicidad y la industria chatarra te quite años y calidad de vida.

Es una enorme responsabilidad individual pero como lo venimos diciendo, una epidemia es un problema social que debe resolverse en esos términos.

 

 

Medidas que toman algunos países para favorecer la salud de sus ciudadanos:

  • Control del consumo de sodio: la sal incrementa el apetito. Cuanto menos regulación exista sobre esto, más libre es la industria alimentaria para fabricar alimentos más adictivos.
  • Impuestos a alimentos poco saludables: alimentos con exceso de contenido de azúcar por ejemplo.
  • Control de precios que favorezcan el consumo de alimentos saludables. Es caro comprar frutas y barato comprar azúcar ultra procesada.
  • Restricciones al marketing que nos vende placer y nos quita salud.
  • Promoción integral de la salud: mantener un peso adecuado es una cuestión de hábitos que inicia en lo más profundo de nuestra mente. Educar para la salud es un pilar indispensable.

 

El mundo no te está ayudando. Por eso te tendemos la mano para hacer que este proceso que has emprendido para recuperar calidad de vida no lo transites solo.

¿Has sentido que lo que el mundo te ofrece hace menos llevadero tu proceso de cambio de hábitos? Dejanos tus comentarios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *